Sofoles desaparecerán en los próximos días



 AMFE pide verlas como figuras reguladas dentro del sistema financiero

Llegaron a ser jugadores muy importantes en el otorgamiento de crédito en México, cuando los bancos estaban en plena crisis a mediados y finales de los 90. En sectores como el hipotecario y automotriz, su cartera fue incluso mayor que la de la banca comercial durante algún tiempo. Hoy las sociedades financieras de objeto limitado (sofoles) están a unos días de extinguirse.

En julio del 2006, la autoridad decidió desregular el otorgamiento de crédito en el país, con ello puso fecha a la desaparición de las sofoles, que eran figuras que sí estaban reguladas: el 19 de julio del 2013 es el último día que estas entidades pueden funcionar como tales.

Al mismo tiempo, se gestó otra figura: las sociedades financieras de objeto múltiple entidades no reguladas (sofomes ENR).

Las sofoles surgieron la víspera de la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte en 1993. Era un requerimiento para México contar con figuras financieras similares a los Non-Bank Banks para poder ingresar al acuerdo, fue así que emergieron.

Renombrados expertos del sector bancario, como Víctor Manuel Requejo, a la postre director de Hipotecaria Nacional, una de las sofoles más importantes, y ahora del nuevo Banco Inmobiliario Mexicano, vieron ahí una oportunidad importante de negocio, pues esta nueva figura sería fuertemente apoyada por la banca de desarrollo, y se lanzaron a la aventura de crear sus propias sofoles.

La característica principal de éstas es que estaban enfocadas a atender la demanda de crédito en sectores específicos como el agropecuario, hipotecario, automotriz y de consumo, por mencionar sólo algunos.

Estas condiciones y la crisis por la que atravesaron los bancos a mediados y finales de los 90, que representó una disminución importante del crédito, detonaron un fuerte crecimiento de las sofoles entre 1999 y el 2006, tiempo en el que prácticamente dominaron el sector del financiamiento hipotecario.

Sólo como muestra: en el segundo trimestre del 2006, antes de que se anunciara la desregulación del sector, las cerca de 120 sofoles existentes en ese momento tenían activos superiores a los 210,000 millones de pesos. Al cierre del 2012, ya en el ocaso de estas entidades, el monto de las 18 registradas apenas era superior a los 32,000 millones de pesos.

Después de la crisis hipotecaria del 2008-2009, con origen en Estados Unidos, se cerró la llave de todo tipo de fondeo para estas instituciones. Al no poder captar recursos del público, las sofoles se fondeaban de recursos propios, de la banca de desarrollo y comercial, y de su participación en los mercados bursátiles. Pero tras la crisis subprime, nadie quería tener tratos con algo que tuviera que ver con temas hipotecarios.

Ello aceleró el declive de las sofoles, principalmente de las dedicadas a otorgar créditos puente y personales para adquisición de vivienda, e incluso, derivado de ello, algunas quebraron (el caso de Su Casita es el más sonado) y otras tuvieron que fusionarse o simplemente desaparecer.

Al 15 de julio del 2013, en los registros de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), sólo había ya una sofol marcada como en operación: Agrofinanciera del Noroeste, misma que, sin embargo, en unos días ya no podrá operar como tal. El resto, o ya había sido revocado, fusionado o transformado en otra figura como banco de nicho o principalmente, en sofomes ENR.

Error desaparecerlas; dejan un vacío muy grande

La Asociación Mexicana de Sociedades Financieras de Objeto Limitado (Asofom) aglutinaba a la mayoría de las sofoles del país. En este proceso de desregulación, y al integrar ya también a las sofomes y a otras entidades, el organismo se convirtió en la Asociación Mexicana de Entidades Financieras Especializadas (AMFE).

Es de esta asociación, desde donde sus diferentes directivos se han pronunciado siempre contra la desregulación del sector y la consecuente desaparición de las sofoles.

Roberto Ureña, expresidente de la AMFE y director general de Finox, considera que desde el 2006 que llegó la desregulación, fue un grave error de la autoridad haber forzado la desaparición de las sofoles.

“Queda un espacio muy grande que no puede ser llenado por las sofomes, dado que no tienen la especialización que se tiene en las sofoles ni se tienen los controles ni la regulación que están en las sofoles. Las sofomes ya hemos visto cuánta problemática han generado. Crearon un monstruo al que no saben cómo entrarle ahora para desactivarlo”, enfatiza Ureña.

Añade: “Entonces fue un gran error la decisión que se tomó de desaparecer este tipo de intermediarios que complementaron a la banca, y que en algunos momentos la sustituyeron. En el 95, las sofoles hipotecarias sustituyeron la falta de crédito bancario, llegaron a ser más grandes que los mismos bancos”.

Roberto Ureña agrega que está demostrado que este tipo de intermediarios es un mecanismo adecuado de canalización de créditos de manera especializada, en momentos en los que la banca no canaliza recursos a sectores específicos. “Las sofoles que han migrado a sofomes siguen manteniendo su operación y su tamaño, pero no conocemos una sofom nueva que haya nacido después del 2006, que haya destacado”.

El director general de la AMFE, Gonzalo García, comenta, por su parte, que este organismo siempre se pronunció en contra de la desaparición de las sofoles, ya que tenía varias aristas que no iban a apoyar lo que se buscaba en ese momento, y lo que se ha visto, dice, es la aparición de cualquier cantidad de entidades que no necesariamente apoyan la labor del otorgamiento de crédito.

“Pero también nos deja una experiencia muy grata, porque vemos que tenemos el empuje de poder llevar a las nuevas entidades a esta regulación”, refiere.

Quieren seguir como entidades reguladas: AMFE

Desde el 2006, las autoridades determinaron una desregulación del otorgamiento de crédito, lo que implicó la desaparición de las sofoles (que estaban debidamente reguladas) y la aparición y detonación de las sofomes Entidades No Reguladas (ENR).

Las sofoles deberán desaparecer a partir del 19 de julio próximo y por lo tanto, la mayoría ya ha migrado a otras figuras como bancos de nicho (el caso de Agrofinanzas, por ejemplo), pero la mayoría, dado que no tiene el capital suficiente para ser banco, ha tenido que transformarse mientras tanto en sofomes ENR, pese a su inconformidad.

En este sentido, la Asociación Mexicana de Entidades Financieras Especializadas (AMFE) ha insistido desde hace tiempo en que la autoridad y el sector financiero mexicano, en general, reconozcan la figura de entidades financieras relevantes (EFEs, les han llamado) para que, a pesar de que serán sofomes ENR, se distingan del resto de este tipo de figuras que es más de pequeñas y que no tienen el peso suficiente que llegaron a tener las sofoles, ahora sofomes.

Esta propuesta de las EFEs está contenida en el Plan Estratégico 2020 de la AMFE, mismo que ya han presentado a las respectivas autoridades, principalmente de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

La reforma financiera presentada recientemente por el Ejecutivo, cuyo análisis comenzó ya en el Congreso de la Unión, atiende un poco esta petición al permitirles a las sofomes ENR pasar a figuras reguladas, pero sólo si forman parte de otra institución financiera ya regulada como sofipos, cooperativas de ahorro y préstamo, o si tienen participación en el mercado bursátil. Hoy les está permitido sólo a las que forman parte de un banco.

Esta consideración ha sido bien recibida por la AMFE, aunque la asociación ha hecho ya un anexo a esta propuesta en específico, al solicitar que, además de los casos anteriores, las sofomes puedan buscar ser reguladas de manera voluntaria, es decir, aquellas antiguas sofoles y ahora sofomes ENR que tengan el capital, el gobierno corporativo y cumplan los requerimientos de la autoridad, puedan ser reguladas de manera voluntaria.

El presidente de la AMFE, Alejandro Martí, ha dicho que del total de las 40 entidades que integran la asociación, 80% podría migrar a sofomes reguladas de forma voluntaria, pues cumplen los requisitos para ello.

Lo que quieren las antiguas sofoles, ahora sofomes ENR, es seguir siendo entidades reguladas dentro del sistema financiero mexicano.

Luz y sombra

Las Sofoles llegaron, en casos como el hipotecario, a ser entidades más importantes que los propios bancos. Pero así como algunas tuvieron éxito y aún siguen vigentes, ya sea convertidas en sofomes ENR o fusionadas con bancos, también hubo otras que registraron finales no tan buenos y terminaron en la quiebra.

Hipotecaria Nacional, del experto en el negocio bancario, Víctor Manuel Requejo, fue uno de los casos de éxito que destaca dentro de las sofoles. Creada en 1994, registró crecimientos importantes hasta convertirse en la principal empresa hipotecaria del país.

Sin embargo, en el 2004, fue vendida a BBVA Bancomer por 375 millones de dólares. En ese momento, tenía 30% del mercado hipotecario del país; activos por 28,000 millones de pesos; una cartera de 26,000 millones de pesos; 90,000 clientes y 79 sucursales, además de oficinas en algunos puntos de Estados Unidos.

En el lado opuesto estuvo Hipotecaria Su Casita, de José Manuel Agudo Roldán. Surgida también en 1994, esta sofol registró de igual forma incrementos importantes hasta llegar a ser una de las más destacadas del ramo. En diciembre del 2008, antes de convertirse en sofom, llegó a tener más de 36,000 millones de pesos en activos y por arriba de 28,000 millones de pesos en cartera.

A raíz de la crisis subprime de Estados Unidos, la mayoría de otras instituciones y organismos les cerró la llave del fondeo a todo lo que tuviera que ver con el tema hipotecario y, en México, Su Casita fue una de las más afectadas por ello. Además, era una de las que tenía mayor participación en el mercado bursátil de hipotecas, lo que derivó en problemas de fondeo y otras situaciones adversas que finalmente culminaron en su declaración de quiebra, pese a los intentos, hasta el 2012, de reestructuración y de tratar de encontrar una solución.

Hubo otros casos de problemas en las sofoles hipotecarias, aunque algunas pudieron salvarse, pero el caso de Su Casita es el más emblemático de lo negativo que ocurrió en este sector.

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